sábado, 15 de noviembre de 2014




¡La Constitución Ecuatoriana es la primera constitución en el mundo en reconocer los derechos de la naturaleza!


Antes de nada, cabe felicitar el esfuerzo de todos quienes hicieron posible el reconocimiento de los derechos de la naturaleza en la Nueva Constitución Ecuatoriana, desde los ciudadanos que votaron por una nueva constitución, el Presidente de la República, el ex Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Alberto Acosta, todos los asambleístas comprometidos y que siempre creyeron que era posible un verdadero cambio de modelo de desarrollo, sin olvidarse obviamente de todos los movimientos sociales, ambientalistas, indígenas e individuos independientes que con su esfuerzo apoyaron este gran reconocimiento. Esta gran victoria para el Ecuador es un paso trascendental que está dando el país para proteger sus ecosistemas únicos y diversos y hacia la defensa del planeta. Nada hubiese sido posible sin el apoyo de todos los ciudadanos ecuatorianos que el día domingo 28 de septiembre votaron a favor del sí logrando que se apruebe esta gran constitución con un 64%, una constitución que asume las propuestas de más de 70.000 ciudadanos que visitaron Montecristi llevando sus demandas las cuales fueron incorporadas en la Constitución que históricamente es la que más garantiza los derechos sociales de su población, y además de su naturaleza.

sábado, 8 de noviembre de 2014



SUMAK KAWSAY
 
El concepto del "buen vivir" toma su terminología "sumak kawsay" de la cosmovisión ancestral quichua de la vida. Según sus proponentes está presente de forma similar entre los aymará como suma qamaña y entre los guaraníes como teko porâ o teko kavi. En su significado quichua original, sumak hace referencia a la realización ideal y hermosa del planeta, mientras que kawsay significa "vida", una vida digna, en plenitud. El "sumak kawsay" ancestral considera a las personas como un elemento de la Pachamama o Madre Tierra (madre mundo). Así, a diferencia de otros paradigmas, el buen vivir moderno, inspirado en la tradición indígena, buscaría el equilibrio con la naturaleza en la satisfacción de las necesidades ("tomar solo lo necesario" con vocación para perdurar), sobre el mero crecimiento económico.